El 44% de las intrusiones a negocios ocurre de madrugada y los hogares se vuelven más vulnerables en la tarde y la noche

En Verisure Chile entendemos que, cuando hablamos de intrusiones, el horario lo cambia todo. Un negocio es más vulnerable de madrugada, cuando está cerrado; una casa, en cambio, corre más riesgo en la tarde y la noche, cuando sus habitantes están fuera.
Según datos de nuestra Central Receptora de Alarmas (CRA) correspondientes al primer trimestre de 2026 confirman que la intrusión no es aleatoria: responde a patrones de ocupación y rutinas predecibles. Según estos registros, el 44,2% de las intrusiones a negocios ocurrió durante la madrugada, el horario en que los locales permanecen sin actividad ni supervisión. En las residencias el patrón es distinto: la tarde (23,48%) y la noche (23,95%) concentran casi la mitad de los eventos, franjas asociadas a jornadas laborales o ausencias prolongadas.
Regiones con patrones extremos
A nivel regional, la madrugada se mantiene como la franja más crítica para los negocios. Atacama registra el índice más alto: el 54% de las intrusiones a comercios ocurre entre las 00:00 y las 05:59 horas. Le siguen Valparaíso (52,63%), Maule (49,21%) y Antofagasta (47,37%).
En los hogares, los patrones cambian según la zona. Antofagasta (60%) y Atacama (50%) concentran la mayoría de sus intrusiones residenciales en la madrugada, pero las regiones del sur muestran otra realidad: Los Lagos registra un 43,48% de sus casos en horario nocturno y La Araucanía alcanza un 34,78% en la misma franja. El Maule y Los Ríos también presentan mayor actividad en la tarde y la noche, superando el 30% de las intrusiones en ambas franjas.
Dos vulnerabilidades distintas
La diferencia es clara: los negocios enfrentan un riesgo concentrado en los horarios de cierre, cuando no hay personal ni movimiento. En las residencias, la vulnerabilidad está más distribuida y ligada a los hábitos cotidianos de cada región.

Declaración oficial de Verisure Chile
“El comportamiento de las intrusiones no es uniforme. En negocios vemos un patrón muy marcado: madrugada sin excepción. En los hogares, depende de la dinámica de cada zona. Algunas regiones tienen más intrusiones cuando la gente duerme, otras cuando se está fuera trabajando. Entender eso es clave para prevenir”, señala Ignacio Algarra, Director de Operaciones y Marketing Cliente de Verisure Chile.
Nuestro análisis también muestra que regiones como Coquimbo presentan una distribución más equilibrada en las residencias —con un 27,27% tanto en la tarde como en la noche—, lo que sugiere patrones de ausencia más variados a lo largo del día.
Entender los patrones para prevenir
En Verisure entendemos que prevenir comienza por conocer cómo y cuándo ocurren los riesgos. Leer estos patrones, por tipo de propiedad, por horario y por región, nos permite anticiparnos y orientar la protección hacia los momentos de mayor vulnerabilidad, tanto en los negocios como en los hogares.
Preguntas frecuentes sobre los horarios de intrusión en negocios y hogares
¿A qué hora son más frecuentes las intrusiones a negocios?
El 44,2% de las intrusiones a negocios ocurre durante la madrugada, cuando los locales permanecen cerrados, sin actividad ni supervisión.
¿Cuándo son más vulnerables los hogares?
En las residencias la vulnerabilidad se concentra en la tarde (23,48%) y la noche (23,95%), franjas asociadas a jornadas laborales o ausencias prolongadas.
¿Qué regiones registran más intrusiones a negocios de madrugada?
Atacama lidera con un 54%, seguida por Valparaíso (52,63%), Maule (49,21%) y Antofagasta (47,37%).
¿En qué regiones los hogares sufren más intrusiones de madrugada?
Antofagasta (60%) y Atacama (50%) concentran la mayoría de sus intrusiones residenciales en la madrugada, mientras que regiones del sur como Los Lagos y La Araucanía registran más casos en horario nocturno.
¿Por qué cambian los horarios de riesgo entre negocios y hogares?
Porque la intrusión responde a patrones de ocupación: un negocio es más vulnerable cuando cierra y queda sin movimiento, mientras que un hogar corre más riesgo cuando sus habitantes están fuera, según los hábitos de cada región.